Hermetism and the Underworld

‘Dreaming is imagining’.
James Hillman, The Dream and the Underworld.

‘Le vrai est dans le profond’ (OC, 183).

‘L’essentiel est invisible pour les yeux’.
Saint-Exupéry, Le Petit Prince.

‘A man that is born falls into a dream like a man who falls into the sea (…) The way is to the destructive element submit yourself’.
Joseph Conrad, Lord Jim.

Qué mejor forma de conmemorar este décimo aniversario que con un nuevo eXc dossier (el sexto, por cierto) trinlingüe, dedicado a la escuela arquetipal fundada por James Hillman (1926-2011). Pero como es habitual, antes de continuar he de otorgar el justo mérito a quienes lo han hecho posible con su esfuerzo y buen hacer: Tatsuhiro Nakajima, Federico Divino y David de los Santos Juanes Muñoz. Como puede comprobar, este nuevo dossier ha sido redactado por especialistas muy distintos, que desde posiciones equidistantes han tratado de dilucidar aspectos particulares de la psicología arquetipal y analítica. He querido que sean los propios psicólogos y psicoterapeutas de orientación o inspiración junguiana los que hablen con su propia voz, huyendo furiosamente de la perspectiva académica adoptada por la revista en sus dossieres estrictamente histórico-críticos. David, por su parte, conjuga su faceta de psicólogo con la de historiador del pensamiento. El resultado es un dossier multicolor que explora las extensas ramificaciones de Jung y sus seguidores en el tejido intelectual de nuestro tiempo.

SHJ VIII, 1 (2018) Hermetism and the Underworld

El Dr. Nakajima esboza en su artículo (“Psychology of the 12th Century Renaissance in Wolfram von Eschenbach’s Parzival”) una aproximación heurística a la obra de Jung y Hillman, partiendo de la obra del estagirita y de la transmisión de los Hermetica en la obra de autores como Wolfram von Eschenbach. El resultado es una representación muy sugerente de cómo la historiografía puede tornarse en un ejercicio de antropología, con la vista puesta en la gestación de la psicología analítica como receptora última de las tradiciones platónica y peripatética.

• Perfil en academia.edu: https://pacifica.academia.edu/TatsuhiroNakajima
• Perfil en LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/tatsuhiro-nakajima-9b884146/

Por su parte, Federico Divino (“L’archetipo di Brahmā. La linguistica archetipica nella comprensione della schizofrenia”) va aún más lejos, proponiéndonos una rama del psicoanálisis profundamente vinculada con la tradición budista (es lo que ha dado en llamar medelogía, una suerte de “budismo reformado” desde posiciones psicoanalíticas y filosóficas). En el artículo que nos ocupa, Divino parte de la escuela arquetipal para tratar de comprender la esquizofrenia, recurriendo a las deidades Brahmā y Ardhanārī, sobre la base de las enseñanzas de Kūkai.

Federico es un jovencísimo intelectual dedicado en cuerpo y alma al estudio de la psique que despliega una intensa actividad. Su trabajo puede ser encontrado con extraordinaria facilidad en la red:

• Medelogy blog: http://www.medelogy.com/

• Perfil en academia.edu: https://uniroma.academia.edu/FedericoDivino

• El autor y su obra: http://it.nostradamus.wikia.com/wiki/Federico_Divino

• Página del autor en Facebook: https://it-it.facebook.com/divino.federico.autore/

• Twitter: https://twitter.com/divinofed

• Bibliografía del autor: https://www.ibs.it/libri/autori/Federico%20Divino

El artículo de David, “Hillman y la Alquimia”, nos acerca aquellos textos de Hillman relacionados con la interpretación que éste hace de los sueños y la alquimia, ubicándolo en su contexto post-junguiano. Este excelente trabajo supone una coherente evolución académica desde su ensayo “Jung, del Psicoanálisis a la Psicología Analítica” (SHJ V, 1, 2015). David es un viejo conocido de nuestros lectores, así como un miembro activo de SHJ.

• Sombras y delirios: https://sombrasydelirios.com/
• Perfil en academia.edu: https://independent.academia.edu/DaviddelosSantosJuanesMu%C3%B1oz

The Underworld

Con el término “inframundo” (underworld), empleado tanto por John Dillon (‘underworld of Platonism’, The Middle Platonists, London, 1977, p. 384), como por James Hillman (The Dream and the Underworld, 1979), deseo poner de manifiesto una doble realidad, la una académica y la otra vital. Por un lado, es indudable que, oculta bajo el engañoso manto del cientifismo junguiano o el trasfondo de la escuela platónica, encontramos a nuestra filosofía hermética y sus ramificaciones gnósticas (en el extenso sentido otorgado por la eminente escuela de Hanegraaff y sus seguidores). Al fin y al cabo, un universo viviente, susceptible de ser conocido y manipulado mediante el ejercicio de la imaginación activa es cuita propia de hermetistas, ¿no?

Desde mi lectura de The Dream and the Underworld sigo con mucho interés la obra de este psicólogo universal; en sus páginas descubro a un intelecto despierto e inocente que filosofa sobre la base de la mitología y la filosofía clásicas, con el objetivo de desvelar las realidades ocultas de la psique. Un artista de la palabra que se vale de Heráclito para trascender el fuego secreto de la conciencia:

“Los límites del alma no lograrías encontrarlos, aun recorriendo en tu marcha todos los caminos: tan honda es su razón” (frag. 71).

Esta máxima constituye la clave de bóveda de su obra: la extensión del alma y los distintos modos en los que ésta experimenta no son susceptibles de ser delimitados por ciencia empírica alguna, sino por una labor de terapia cercana en esencia a la mayéutica socrática. El mencionado aforismo del filósofo de Éfeso es particularmente importante para representar la realidad de los sueños:

“The endless variety of figures reflects the endlessness of the soul, and dreams restore to consciousness this sense of multiplicity”.

Hillman establece una profunda relación entre la capacidad visionaria del sueño y la mitología (y de los arquetipos implícitos en ésta), echando mano de artísticas genealogías divinas con el fin de retratar las realidades ocultas del inconsciente. Así, la trilogía Hades-Hypnos-Eros representa a la prole de la Noche, personificada en los infiernos eróticos de los sueños y sus brumas fantásticas. El sueño dispone de significación en sí mismo y para sí mismo, sin recurrir al mito heroico del ego despierto: el alma se hace libre en el ejercicio de soñar (Ba-soul).

Está de más apuntar que este tipo de aproximación interpretativa de los sueños granjeó a Hillman numerosas críticas desde la psicoterapia más “tradicional” o “científica”. Críticas que capeó con distinción, en buena medida debido a su desvinculación con cualquier modo de proceder mainstream.

Estamos necesitados de imaginadores activos, sujetos excogitantes que redescubran la juguetona infancia que subyace en la letra de nuestros maiores; en mis años como scholar he comprobado cómo una cohorte de eminencias grises pertenecientes al campo de las Humanidades engalanan sus testas con las ridículas diademas del hard scientist. De esta manera, veo pasear por la tarima a ufanos filólogos, arqueólogos, economistas o juristas, que con ominoso mazo golpean la credibilidad del resto de profesionales de las letras y las artes, desplegando una abracadabrante erudición que en ocasiones trata de esconder una incapacidad para integrar los conocimientos adquiridos en un sistema de pensamiento coherente, uno que ofrezca respuestas tangibles a los interrogantes eternos que nos aquejan.

Mas no estoy afirmando lo contrario, no se confunda, avispado lector: no infravaloro el trabajo de iconógrafos, paleógrafos, codicólogos o bibliotecónomos; tan sólo digo que el exquisito fruto de su impecable técnica no es capaz de eclipsar nuestra humana necesidad de trascender el muro epistemológico que nos separa de lo “verdadero”. Si no me cree, desconecte su dispositivo electrónico y dese una vuelta por el complejo de Akshardham, por La Kaaba, o por Kuthodaw, Borobudur, Shenoute o Biet Ghiorgis. Esta ínclita explosión de color que denominamos “vida” ha colocado a la sensibilidad humana como eje de su reconocimiento, o en palabras del propio Hillman:

“Our job on the Earth is to love it”

; una afirmación cuya simplicidad no deberíamos rehuir: si por “terapia” denominamos al arte de enamorar a la persona, entonces James Hillman es el más erótico de los terapeutas; o haciendo uso de una terminología más tradicional, James Hillman es un filósofo neoplatónico del siglo XX.

Pero no fui yo, sino Gregory Shaw, eminente especialista en neoplatonismo y teúrgia, quien reconociera este propósito erótico en la obra de James Hillman (“Archetypal Psychology, Dreamwork, and Neoplatonism”, en Octagon. The Quest for Wholeness: mirrored in a library dedicated to religious studies, philosophy and esotericism in particular, H. T. Hakl (ed.), vol. 2, Gaggenau: scientia nova, 2016, pp. 327-358.). Las imprecisiones historiográficas de Hillman, heredero de las erradas tesis de Dodds sobre la teúrgia, no esconden, sin embargo, la fortaleza del argumento: la psicología analítica se enraiza en la tradición platónica tardía, sobre todo en relación a conceptos supuestamente compartidos con ésta tales como soul making, active imagination o el eros intermediario. Dreamwork implica una revelación en el propio entendimiento del sueño, actuando del mismo modo que lo hacía el teúrgo, al despertar lo que de divino hay en nuestra alma con el propósito de asimilarnos a los dioses.

Transitamos a bordo de un navío rompehielos cuya carta esférica no nos es dado conocer; de algún modo intuimos que existe lo verdadero; no obstante, nuestro estrecho sentido de los sentidos nos impulsa a un vacuo empirismo:

“The error of empiricism is its atempt to employ sense perception everywhere, for hallucinations, feelings, ideas and dreams”.

En efecto, Hillman pone de manifiesto una dificultad epistemológica que, desde mi punto de vista, no ha sido lo suficientemente remarcada en el ejercicio de la ciencia, sobre todo en aquélla que linda con la realidad humana (otra manera de denominar al alma, todo sea dicho). Confieso que este modo de razonar heraclitano es lo que más me atrae del psicólogo estadounidense, lo mismo que de filósofos dionisíacos contemporáneos como Nietzsche, Cioran o Zambrano. Esto y, por supuesto, su cruzada por afianzar el erotismo, la belleza y la manía inherentes a la vida humana, con el fin de reforzar la vinculación del individuo con la naturaleza. Si a eso lo llamamos “terapia”, sea; yo en cambio lo llamo filosofar.

Afrontémoslo, en los ámbitos académicos europeos recelamos de los pensadores dotados con el raro don de la vis imaginativa, si bien algunos de tales pensadores se erigen como pilares fundamentales de nuestro basamento metafísico (Platón y Nietzsche, luz y sombra de un mismo universo resplandeciente, conforman un ejemplo perfecto de esta afirmación). De hecho, cualquiera de mis colegas historiadores que han adaptado el método histórico-crítico en sus quehaceres, bien podría espetarme que estoy siendo muy blando o parcial con aquellos autores que desconocen (a sabiendas o inconscientemente) la ecdótica, abriendo la puerta a la maraña interpretativa que conforman los tradicionalistas, junguianos u ocultistas de toda laya. Ante semejante recelo sólo puedo encogerme de hombros: el estudio historiográfico del hermetismo continúa su andadura al margen de sus díscolos interpretadores. Es más: para mí supone un verdadero placer ocuparme, desde posiciones académicas, de una filosofía viva y en pleno crecimiento.

Naturalmente, si dirigimos nuestra atención a los detalles, observamos cómo los esquemas de pensamiento varían de tal modo que nos es sencillamente imposible trazar paralelismos con la alegría de los adeptos al Western Esotericism; sin embargo, tampoco podríamos negar taxativamente que la “actitud psicológica” (anhelo de lo verdadero, espíritu religioso, actitud intelectualizante, angustia existencial) de un ciudadano de El Fayum del siglo segundo de nuestra era, fuera parecida a la de un psicólogo junguiano de los años setenta del siglo XX. Al fin y al cabo, la piedad íntima del hermetismo tardoantiguo “optimista” habla directamente al alma, con un lenguaje visionario erguido sobre dos piernas: una encaminada al conocimiento y otra a la experiencia estética. Otro debate lo constituiría el método de acercamiento a una y otra realidad y, por qué no reconocerlo, nuestra supina ignorancia con respecto a un mundo largo tiempo extinto, el antiguo, del que apenas conservamos una fracción de sus vestigios.

Hillman, en cualquier caso, representa una vuelta de tuerca a la dialéctica antigua: al arte de filosofar sobre la base del mito y la fantasía (“Mythology is a psychology of antiquity”, p. 23). Y con esa feliz afirmación de la vida nos quedamos.

¡Muchas gracias por seguir ahí!

Recursos sobre James Hillman y la psicología arquetipal

Videos

James Hillman on Changing the Object of our Desire:


James Hillman on Archetypal Psychotherapy. The Soulless Society:


The Archetypal Psychology and Psychotherapy Series (2-Video Series): https://www.psychotherapy.net/video/hillman-archetypal-psychology

Articles & interviews

James Hillman: Follow Your Uncertainty: https://www.psychologytoday.com/us/blog/freudian-sip/201102/james-hillman-follow-your-uncertainty
Conversations With A Remarkable Man: https://www.thesunmagazine.org/issues/439/conversations-with-a-remarkable-man

La Biblioteca Gris

Uno de los más sublimes placeres para los que anhelamos internarnos en ese laberinto recóndito del universo humano, es el de desvelar joyas bibliográficas semiolvidadas, devueltas al presente en virtud de una larga e inopinada cadena de búsqueda, la pura casualidad o el conjunto de actos inconscientes implicado en esta nuestra especial clase de curiosidad. El hombre de letras, lo mismo que el filósofo o el “científico” (considerando como tales, también a los audaces experimentadores del pasado), están guiados por pulsiones parecidas; impulsos que les conducen a hundir sus dos manos en el cieno pútrido del secreto terrible que anima a los vivientes. No lo dude: nuestra suerte corre paralela a esos experimentadores que, centuria tras centuria, velan ocultos por trascender el conocimiento de tal o cual materia. Y no, no hablo exclusivamente de alquimistas y astrólogos, al albur de errados conocimientos precientíficos, sino de médicos, biólogos, zoólogos, geólogos, exploradores, astrónomos, historiadores o químicos. Con seguridad, usted no les conoce, no por ignorancia, desidia o desinterés; no le estoy insultando con subrepticio ánimo, estimado lector. Muy al contrario, las vidas de estos mártires pasan inadvertidas a sus contemporáneos debido a un simple y delicioso hecho: los agentes o veladores del progreso no generan simpatía. Con frecuencia no son guapos, tampoco amables ni éticamente presentables; entre sus logros no se hallan la fascinación de las masas ni el cortejo de los malvados, los soberbios y los idiotas de este mundo. Yerran desvalidos, por mucho que se afanen en demostrar lo contrario. Y además carecen de perfil en Facebook o Twitter.

Se les puede hallar en ecosistemas en apariencia inhóspitos para rarae aves como ellos, tales como suburbios insalubres o escenarios de extrema pobreza, violencia o miseria intelectual. Y todos tienen una característica en común: son grandes trabajadores, apasionados de sus respectivas materias que dedican su vida a un proyecto del que sólo ellos dan cuenta. No es infrecuente, por si fuera poco, que estos sacerdotes de la palabra, la aritmética o el experimento, sean confundidos con los visionarios, es decir, con esos individuos que generan apego inmediato entre sus congéneres debido a las habilidades de mentalista de las que hacen gala. Estos charlatanes dotados de extremo talento viven a costa de nuestros entrañables sujetos (en masculino y femenino), traduciendo sus peroratas científicas a un lenguaje llano; presentando sus inquietantes descubrimientos en un envoltorio tolerable y atrayente para las masas. Puede que unos y otros sean necesarios, a su manera.

Pero me pierdo; mi pretensión al escribir este post es mucho más humilde: hacerle partícipe, estimado lector, de una bibliografía que compilo, con azaroso ánimo, desde hace años. En ella se dan cita los variopintos productos de la pretérita ciencia junto a curiosidades y exabruptos de estafadores y estafados, que en su día obraron al amparo del pensamiento marginal u oficial. A esta selección la denomino “la biblioteca gris”. Ni blanca ni negra. Concentrada en aquella región adonde van los desterrados.

Disfrute.

Barrett, Francis, F.R.C., Prof. of Chemistry, The Magus, Or Celestial Intelligencer;: Being a Complete System of Occult Philosophy…, Lackington, Allen, and Company, 1801.

Hauber, Eberhard David, Bibliotheca sive Acta et Scripta Magica, Lemgovia, 1738.

Albrecht von Haller, D. Albertus Haller clarissimi candidati Christiani Jeremiae Rollini disputationem inauguralem qua duorum monstrorum anatome continetur indicit…, Vandenhoeck, 1742.

Albrecht von Haller, Dissertatio anatomico-medica inauguralis duorum monstrorum anatomen et de causis monstrorum ulteriorem disquisitionem…, Vandenhoeck, 1742.

Fortunio Liceti, De Anulis antiquis librum singularem…, Typis N. Schiratti, 1645.

Fortunio Liceti, De monstrorum caussis, natura, et differentiis libri duo…, Patavii: Apud Paulum Frambottum, 1634.

Fortunio Liceti, De regulari motu minimaque parallaxi cometarum coelestium disputationes, Utini 1640.

Fortunio Liceti, Hieroglyphica, siue, Antiqua schemata gemmarum anularium : quaesita moralia, politica, historica, medica, philosophica, & sublimiora…, Patauii : Typis Sebastiani Sardi, 1653.

Fortunius Licetus, De monstris : Ex recensione Gerardi Blasii, M.D. & P.P Qui monstra quaedam nova & rariora ex recentiorum scriptis addidit, Amstelodami : Sumptibus Andreae Frisii, 1665.

Georgio Stengelio, De monstris et monstrosis, quam mirabilis, bonus, et iustus, in mundo administrando, sit Deus, monstrantibus, apud Gregorium Haenlin, sumtu Ioannis Wagneri, 1647.

Ulisse Aldrovandi, De animalibus insectis libri septem: cum singulorum iconibus ad viuum expressis…, Bonon: apud Ioan: Bapt: Bellagambam.

Ulisse Aldrovandi, Monstrorum historia: Cum Paralipomenis historiae omnium animalium…, Nicolaus Thebaldinus, 1642.

Ulisse Aldrovandi, Serpentum, et draconum historiæ libri duo…, Clemens Ferronius, 1640.

Collin de Plancy, J.-A.-S. (Jacques-Albin-Simon), Dictionnaire infernal; répertoire universel des êtres, des personnages, des livres, des faits et des choses qui tiennent aux esprits…, Paris, H. Plon, Paris, H. Plon, 1863.

Jean Frédéric Bernard, Eloge de l’enfer: Ouvrage critique, historique, et moral, P. Gosse junior, 1759.

Jubinal, Achille, Explication de la danse des morts de la Chaise-Dieu…, Paris : Challamel, 1841.

Jean Baptiste Benoît Eyriès, Fantasmagoriana, ou, Recueil d’histoires d’apparitions de spectres, revenans, fantômes, F. Schoell, 1812.

Cyrano de Bergerac, Selenarhia, or, The government of the world in the moon : a comical history / written by that famous wit and caveleer of France, Monsieur Cyrano Bergerac ; and done into English by Tho. St Serf, Gent., London : Printed by J. Cottrel, and are to be sold by Hum. Robinson …, 1659.

Schott, Gaspar, Technica curiosa, sive Mirabilia artis, libris XII. comprehensa…, Prostant Norimbergæ…: sumptibus Johannis Andreae Endteri, & Wolfgangi junioris hæredum, excudebat Jobus Hertz typographus herbipol, 1664.

Schott, Gaspar, Anatomia physico-hydrostatica fontium ac fluminum…, Herbipoli [Würzburg] : sumptibus viduae Ioannis Godefridi Schönwetteri… Excudit Jobus Hertz, 1663.

Schott, Gaspar, Physica curiosa, sive Mirabilia naturae et artis libri 12. comprehensa, quibus pleraque, quae de angelis, daemonibus, hominibus…, sumptibus Johannis Andreae Endteri & Wolfangi Jun. haeredum, excudebat Jobus Hertz, 1667.

Hervás y Panduro, Lorenzo, Historia de la vida del hombre, Madrid : En la Imprenta de Aznár, 1789-1799.

Gessner, Conrad, Icones animalium quadrupedum uiuiparorum et ouiparorum : quae in Historiae animalium…, Tiguri: Excudebat C. Froschouerus, 1560.

Trithemius, Johannes, Steganographia: Hoc est: Ars Per Occultam Scripturam Animi Sui Voluntatem Absentibus aperiendi certa, Francofurti, 1606.

Belon, Pierre, L’histoire naturelle des estranges poissons marins…, A Paris, De l’Imprimerie de Regnaud Chaudiere, 1551.

Ambroise Paré, Les oeuvres d’Ambroise Paré…, N. Buon, 1628.

Regnard, Paul, Les maladies épidémiques de l’esprit; sorcellerie, magnétisme, morphinisme, délire des grandeurs…, Paris, E. Plon, Nourrit et cie, 1887.

Laurent Bordelon, L’histoire des imaginations extravagantes de Monsieur Oufle…, chez Estienne Roger, Pierre Humbert, Pierre de Coup, & les Freres Chatelain, 1710.

Holder, Charles Frederick, Living lights: a popular account of phosphorescent animals and vegetables…, London : Sampson Low, Marston, 1887.

Comenius, Johann Amos, Lux e tenebris, novis radiis aucta : Hoc est: Solemnissimae divinae revelationes…, Amsterdam, 1665.

Caesius, Bernardus, Mineralogia siue naturalis philosophiae thesauri: in quibus metallicae concretionis medicatorúmque fossilium miracula…, Lugduni: sumptib. Iacobi & Petri Prost, 1636.

Schenk von Grafenberg, Johannes, Monstrorum historia memorabilis: monstrosa humanorum partum miracula…, Francofurti : Ex officina typographica Matthiae Becker, impensis viduae Theodori de Bry, & duorum eius filiorum, 1609.

Holland, W. J., The moth book; a popular guide to a knowledge of the moths of North America, New York, Doubleday, Page & company, 1903.

Day, Lewis Foreman, Nature in Ornament, London: B.T. Batsford ; New York : Charles Scribner’s sons, 1892.

Hall, Frederic T.The pedigree of the devil, Trübner & Company, 1883.

Tebb, William; Vollum, Edward Perry, Premature burial, and how it may be prevented…, S. Sonnenschein & Company, limited, 1905.

Conradus Wolfhart, Prodigiorum ac ostentorum chronicon, Quae praeter naturae ordinem, motum, et operationem, et in superioribus et his inferioribus mundi regionibus…, Henricus Petri, 1557.

Fechner, Gustav Theodor, The little book of life after death, Boston, Little, Brown, & company, 1904.

Pietro Pomponazzi, Tractatus de naturalium effectum causis, sive de incantationibus…, 1567.

Accum, Friedrich Christian, A treatise on adulteration of food, and culinary poisons…, Accum, Friedrich Christian, 1820.

Beinecke MS 408 (“Voynich Manuscript”), [ca. 1401-1599?]

Para terminar, le recomiendo la lectura de: “The oldest herpetological collection in the world: the surviving amphibian and reptile specimens of the Museum of Ulisse Aldrovandi”, Amphibia-Reptilia 34 (2013): 305-32. Dejamos para más adelante más posts relacionados con estos curiosos exploradores a caballo entre el Renacimiento y el Barroco (hablamos de personalidades como Ulisse Aldrovandi, Pietro Stefanoni, Andreas Libavius, Gaspar Schott, Georg Stengel o Athanasius Kircher); Virgilios cicerone a la vanguardia de sus respectivos campos, dotados de una fuerte inclinación por la disección erudita de la naturaleza, cuyos descubrimientos conllevaron tanto avances como retrasos. Personajes y circunstancias fascinantes, que valdrían de inspiración a más de una novela de éxito.


Imagen: “Archive of the Landesamt für Vermessung und Geoinformation” (2005). Copyright of the author: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Litography_archive_of_the_Bayerisches_Vermessungsamt_02.jpg 

SHJ VII, 1. Leonora 1917

The power of Leonora Carrington’s magical gifts was apparent to me by the way we first met. I was then, a graduate student in Comparative Literature about to complete my dissertation on Surrealism at NYU in New York. My advisor, Prof. Anna Balakian, had requested me to add something on Latin American Surrealism in my dissertation, and time was running out on my deadline. There was nothing in the New York Public Library, and she had said she was returning from Latin America with important texts, BUT her valise with that documentation got stuck in transit and did not arrive in time.

A good friend of mine, Joanne Pottlitzer, who then had been the Director of TOLA (Theater of Latin America), an organization that brought playwrights from Latin America to NY, told me that she knew a woman Surrealist who wrote plays in Mexico. She gave me her address, and I immediately sat down and wrote to Leonora Carrington, not knowing that she was primarily a visual artist. She never replied. So, Joanne suggested that when she would return to Mexico she would visit Leonora and ask why she never answered me, and see if she might convince her to write back to me. Leonora told her in no uncertain terms that she was not interested in academics! What she really wanted to know was why the Feminists were burning their bras in New York. Now there was a question I could respond to, as I had become involved in the New York Feminist Movement. I rewrote to her, informing her of my affiliation with the Feminist Movement, and my desire to teach Surrealism with an inclusion of the women in the movement as soon as I would get my Ph.D. Leonora wrote back to me immediately and sent me money to purchase books on Feminism for her as well as books that had published her plays in France for myself. I was overjoyed, and set right to work. I still did not know that she was a visual artist. We had a lively correspondence in which she often addressed me playfully as Grande Mere or Grand Pere. I used to wonder: “What could she be thinking?” Her grandparents were probably not even alive at that time. Then, little by little, I came to understand her sense of humor, and also the way she was using humor to disguise the contents of her mail. Often her letters would be hidden within a Birthday card that you would have to open to its fullest extent in order to find a message folded and lying deeply within it. I came to understand that she was using playful surrealist humor to hide more important things that she wanted me to know. She was, at that time, active in the student revolt in Mexico City, and she was protecting herself. Soon she began to include newspaper articles about the student revolution in her letters.

One day a letter arrived that had hidden within it reproductions of her art work taken from a Mexican journal. When I opened them up, I was in a state of ecstatic awe. These were images that I felt I had seen in another world, another life. I had never had those thoughts before. This was so extraordinary. I decided I had better include her in my dissertation, because the world had to know about her fabulous paintings. My thesis was on Surrealist Theater in France and Latin America after WWII, but I just had to include her visual art in it. I told her about my intensely personal response to these images, and I asked for some reference material to guide me as I wanted to write about the work and include it in my dissertation, but did not have any documentation on her. She wrote to me saying that I would have to come to Mexico to meet her because, in fact, while the male Surrealists had books on their work, the women artists had nothing. She felt that she had been shelved and forgotten forever. I wish I could convey how completely shocked I was to learn that such an incredible artist was omitted from the History of Surrealist art. In fact, as I started to do research I only found her name mentioned with regard to her relationship with Max Ernst, her beauty, and her surrealist culinary creations. How was it possible that nothing was written on such amazing art? Leonora said I would have to visit her in Mexico to find out more about her. I could not do that because I had two daughters. We were preparing to spend the next academic year in Paris where my husband was to do Physics research. I did not know where to turn, so my sub-conscious took over. I somehow got the idea that I had to purchase a Mexican dress, put it on, and trust that the vibrations from Mexico would penetrate my brain, and I would understand her very mysterious and completely wondrous paintings. I did purchase a dress in Greenwich Village, and on July 6, 1971, I wore it as I stood at my kitchen table (my desk at the time), and addressed the cosmos in these words. “If I can’t go to Mexico, let Mexico come to me!” At that very moment, the telephone rang and a deep English accent spoke to me saying: “This is Leonora Carrington. I have just arrived in New York, and I would like to meet you”. I began to shake from the unbelievable synchronicity of her ‘call’ with my words that had invoked help from the cosmos.


Excerpt from Gloria F. Orenstein’s essay “Leonora Carrington’s Feminist Alchemical Vision and Extrasensory Perception: My Magical Journey of Friendship with Leonora Carrington (1971–2011)”.

Read the full issue here.

 

Dystopian tides

Everyone knows it: Blade Runner (1982) is more than a film, it is a passion. A high-tech Kowloon dragging us to the edge of what we are as a civilization, surrounded by a renewed noir aesthetic. Cyberpunk was a shared task right from the start, fellas: Ridley Scott came in, so Philip K. Dick passed and then William Gibson watched the damn movie, amazed. That would be a new audiovisual odyssey in a nutshell, partially based on actual dystopian scenarios.

Scott’s masterpiece is beyond sci-fi, it constituted another way of facing the hard-boiled genre. I am aware that a bunch of forums and chatrooms went mad discussing what would be the meaning of the unicorns or whether Deckard was or was not a replicant, but all of this is nerdy crap that prevents us for the one fact: when the neo-noir collapsed into the science fiction, a Modern Prometheus was given birth. Have you ever seen a classic movie called The Asphalt Jungle (1950)? If you have, you should be aware of it: we are trying hard to escape from ourselves by fleeing into the woods yet we remain still and silent, like being immersed in a nightmare. A Petrified Forest (1936) which symbolizes what we are running from, otherwise predicted long ago by Dickens.

There is a visible line drawn between Strange Days (1995), Children of Men (2006), Dredd (2012), Alien (1979), Existenz (1999), Gattaca (1997), Videodrome (1983), New Rose Hotel (1999), Brazil (1985), Almost Human (2013-2014) or Renaissance (2006) and the rest. Noir sci-fi recreates dirty, savage, discouraging and alienated urban jungles that make our fancies fly. They are quite far away from teen-Expressionist productions such as The Hunger Games (2012-15) or Divergent (2014). On the contrary, our films picture a painful yet essential truth about our modern societies, perhaps a warning.

Noir sci-fi is surrounded by faded neon lights. It seems to be a particular way of expressing anxiety, melancholy. So you can imagine that the first time I came across Jensen’s apartment my soul got excited to tears, exactly like Poe described the contemplation of beauty. Deux Ex: Human Revolution (2011) provided such a wonderful visual experience by sending us back to the roots, so it did the soundtrack by Michael McCann. Hengsha city is quite a digital memento, with all that yellowish and warm glitter embracing us between the shootings. We are all aware of it: Noir sci-fi depicts an alienated vision of the world, drowning in overpopulation, faceless organized crime and unreachable relief… That is our shared glimpse into the future, a reflection of a whole collective preoccupation of being invaded by self-sufficient machines and Easterners alike.


“Detalle de fotograma alterado con software de edición de imagen”, Blade Runner (1982). Copyright of the authors & publishers.
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