A new dawn: de 2019 a la eternidad

Estos tres últimos años han sido frenéticos en lo personal y relativamente fructíferos en lo que al proyecto se refiere; en ellos he experimentado cosas que empequeñecen buena parte de lo vivido; cosas que me han granjeado una perspectiva renovada sobre las relaciones personales y profesionales, el uso de la tecnología y mis prioridades mismas.

Pero comencemos por el final: la revista Azogue ha sufrido una renovación importante desde 2016; de un extenso periodo de aparente inactividad se ha pasado a la publicación de un número impresionante, el octavo, y a la perspectiva de continuar creciendo indefinidamente con renovados apoyos. A ver, comprendo la diatriba de José Rodríguez, a pesar de diferir con él en los medios y las formas de publicación y edición online; tenga en cuenta que un trabajo de semejante calado pocas veces ha sido emprendido en nuestro país, no ya en la Historia de la alquimia en particular, sino en la Historia del pensamiento y la ciencia en general… ¡y mucho menos autofinanciado! ¿Qué menos que pedir a cambio una contrapartida económica acorde con otras publicaciones internacionales similares?

Como he comentado a menudo desde 2011, SHJ surgió como un pequeño retoño de Azogue que ha ido creciendo lenta pero inexorablemente. En su actual configuración, nuestra revista tiene asegurada su continuidad mientras yo me mantenga en el mundo de los vivos, pero con toda franqueza hemos llegado hasta donde razonablemente podíamos llegar. El prestigio de nuestra revista, así como su visibilidad en determinados círculos académicos es eso mismo, razonablemente bueno: se nos cita en tesis doctorales y trabajos académicos recientes, hemos constituido la plataforma de un curso de posgrado y coordinado una exposición en el ámbito universitario, han publicado con nosotros investigadores de prestigio internacional, se nos puede hallar en reconocidas bases de datos académicas y hemos logrado integrar consabidos avances técnicos en la web.

Eso significa que a partir de este momento y siete años después de su primera publicación en toda regla (en 2012), sólo podríamos avanzar en los terrenos mencionados (prestigio y visibilidad) si una institución nos apoyara. En cualquier caso, es algo que no me da especiales quebraderos de cabeza, habida cuenta de que SHJ es una iniciativa privada cuya primigenia aspiración, puede creerme, era mucho más humilde.

Por lo demás, la revista (lo mismo que su editor) abandonamos las redes sociales (no profesionales o académicas), en parte por motivos de agenda y en parte por un genético repudio de su funcionamiento general y lo que éste provoca en las mentes que las usan. No me merece la pena perder mi tiempo en ellas; prefiero dedicar mis limitadas fuerzas y energías en formarme, trabajar, investigar y publicar. Siempre he pensado que Internet es una herramienta impresionante, una conciencia colectiva que nos conecta y eleva a todos, pero siempre y cuando sea así. No es oro todo lo que reluce, y en ocasiones es conveniente detener el ritmo desbocado de nuestras vidas para evaluar lo que hacemos y por qué lo hacemos (y qué obtenemos a cambio).

Como puede ver, la revista se renueva estéticamente, sin perder la esencia de sus comienzos: un fondo blanco en vivo contraste con el rojo y una landing page de contenido textual (no gráfico, como en su configuración de 2017-2018), debido a su mejor aprovechamiento SEO. Confío en que sea más fácilmente encontrable por los buscadores, lo mismo que user-friendly.

Pero volvamos a los proyectos ad futurum. SHJ es para mí una iniciativa profesional más; no escribo ni investigo por afición o amor al arte, sino para desarrollar mis habilidades innatas y mi vocación. Pues bien, tras años de plena dedicación al mundo de los libros y la publicación (off line y online), he decidido emprender mi propio proyecto tecnófilo (con permiso de Kaczynski): eXc_lab, una nueva plataforma en la que dar oficial cuenta de mis progresos en la consultoría digital y editorial. Básicamente se trata de un blog al que subiré recursos y contenidos varios; y por qué no, puede que en el futuro se torne el germen de mi propia empresa. ¡Le animo a que me siga allí también, estimado lector!

En relación a la revista, el presente año de publicación está cubierto con un nuevo número académico (si todo va según lo previsto, claro). El 2020, por su parte, aún está envuelto en las brumas del misterio.

¡Muchas gracias por seguir ahí!

PD. ¡Actualizamos Hermetic Database!

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